
Experiencia entre viñas – Bodegas Irache
Disfruta de una experiencia relajada en nuestro viñedo, rodeado de naturaleza y tranquilidad junto al Camino de Santiago. Te ofrecemos aperitivos y una botella para maridar, en un plan perfecto...
mehr lesenCompartiendo por siglos
Desde sus orígenes hasta hoy, cada capítulo de Bodegas Irache refleja la esencia de compartir.
De los monjes benedictinos que ofrecían hospitalidad y vino a los peregrinos del Camino de Santiago, hasta el compromiso actual de la familia Gómez-Mangione en preservar y revitalizar esta tradición, hemos sido un puente entre generaciones, culturas y momentos.
Cada botella que elaboramos es un testimonio de nuestra dedicación a mantener viva esta conexión y a compartir con el mundo lo mejor de nuestra tierra.
El alma de nuestros vinos
Más de 101 hectáreas de viñedos en Tierra Estella son el origen de la personalidad única de nuestros vinos.
Cultivamos variedades seleccionadas que expresan la riqueza de nuestra tierra:
La ubicación privilegiada, unida al contraste térmico entre el día y la noche, favorece una maduración lenta y equilibrada. Los suelos calizos y minerales aportan estructura y complejidad inconfundibles.
El clima frío y húmedo, influido por la Sierra de Urbasa y la brisa atlántica, ofrece condiciones ideales para vinos de crianza. Cada cosecha es fruto de un equilibrio entre tradición y técnicas modernas de viticultura.
Cada rincón de Bodegas Irache combina tradición arquitectónica y tecnología de vanguardia.
La excelencia de Navarra
En 2008, nos convertimos en la primera bodega de Navarra en obtener la D.O.P. Vino de Pago Prado de Irache, la máxima distinción de calidad en España.
Un Vino de Pago procede de un paraje único, con características de suelo y microclima singulares. La ley exige que todo el proceso se realice en la finca: desde la uva hasta el embotellado.
Este reconocimiento sitúa a Irache en lo más alto de la viticultura española.
Hospitalidad en el Camino de Santiago
Inspirada en la tradición de los monjes de Irache, a finales de los años 90 instalamos la Fuente del Vino, hoy única en todo el Camino de Santiago.
Cada día, los peregrinos pueden servirse libremente vino o agua en sus dos caños. Aproximadamente 100 litros de vino tinto joven se ofrecen a quienes recorren la ruta, perpetuando un legado de hospitalidad, hospitalidad que San Veremundo inició en el siglo XI.