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Degustar el otoño

Degustar el otoño

22 septiembre | 2020

La gastronomía está ligada íntimamente a las costumbres, a la historia y a la geografía de una tierra y su eje central es la alimentación. Es en la mesa, donde el vino y la comida se relacionan y lo hacen de una manera cultural. Así, una región une sus costumbres gastronómicas con las prácticas de elaboración de sus vinos para crear una dieta característica de la zona. Sin duda, es Navarra una tierra de buen comer y buen beber desde los tiempos a los que no alcanza la memoria y recibe este legado, por lo menos, desde la época romana.

 

Es tan de aquí el recetario navarro como sus vinos D.O.Navarra que plasman la personalidad de una tierra y de sus gentes. Entre ambos se crea una armonía intrínseca y connatural.

En las cocinas de los restaurantes de la Comunidad Foral se elaboran deliciosos platos del menú tradicional navarro con productos del entorno.  El otoño llena las despensas de pimientos, siendo el Piquillo de Lodosa el más valorado, de setas y de hongos, de caza...  y disfrutarlos con vinos tintos hace que se presenten como un manjar exquisito.

El revuelto de setas es un plato sencillo muy presente en las cartas o bien, los pimientos rellenos de bacalao. Siempre les acompañará un tinto Navarra con una suave crianza como son los tintos roble. La permanencia de al menos tres meses en la barrica los dota de una sápida estructura, son golosos y muy vivos, elaborados con Garnacha, Syrah…Las deliciosas costillas de cordero pueden ser acompañadas por un tinto de ligera crianza. Tempranillo, Cabernet Sauvignon y Merlot son las protagonistas de estos vinos marcados por buena y selecta barrica, con carácter frutal, matizado por finas notas de roble y vainilla. En boca son potentes y sabrosos. Son grandes compañeros de la chuleta de ternera de Navarra a la brasa, asados, guisos como el cordero al chilindrón y quesos curados de Roncal o Idiazábal.

Todo depende de los gustos y para satisfacerlos, la D.O. Navarra cuenta con una amplia gama de vinos. Por ejemplo, los platos de caza como pueden ser unas perdices al chocolate combinarán en perfecta armonía con un tinto Reserva, Gran Reserva, de largas crianzas. Solo las mejores añadas y los pagos más escogidos serán su cuna. Las variedades empleadas son las mismas que para los de crianza, muchas veces incrementadas con el Graciano. Poseen un bello color cereza-rubí, con bonitos tonos teja, limpios y brillantes. Su nariz es compleja, rica en matices especiados, buenas maderas y fondo frutal que se mantiene con el paso del tiempo. La boca, pulida pero amplia y carnosa. En la Denominación de Origen conviven una gran selección de vinos frutosos, concentrados, expresivos y maravillosamente complejos.

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